Alexander Reed, solo en su oficina, contemplaba el horizonte a través de las grandes ventanas que ofrecían una vista panorámica de la ciudad. Ese momento de calma era para él una rara oportunidad de sumergirse en sus pensamientos. E inevitablemente, sus recuerdos lo transportaban a aquella noche de cinco años atrás: la joven que había conocido, aquella promesa que nunca pudo cumplir y ese colgante de jade que había sido depositado en un cajón. La idea de no haberlo vuelto a encontrar lo atormen