Desde la última consulta no puedes pensar en otra cosa.
El jueves por la noche llega el mensaje de él:
Dr. Rafael: «Compra el plug plateado pequeño que dejé en tu bolso. Mañana, viernes, lo vas a llevar puesto todo el día. Lubricante también en el bolso. Póntelo antes de salir de casa. Sin tanga. Si te corres sin mi permiso, pierdes toda la semana de tratamiento. Te veo a las 18:30 en la clínica.»
Lees el mensaje unas diez veces. Sientes cómo te palpita el clítoris solo de imaginarlo. Te duerme