— Córrete, linda. Córrete mirándome a los ojos. Córrete con el coñito y el culito llenos de corriente.
Te corres gritando («¡Doctor! ¡Doctor!»), el cuerpo entero convulsionando, lágrimas escapando por las comisuras de los ojos, el coño apretando el vacío, el culito parpadeando alrededor del plug. Él mantiene el botón pulsado hasta la última contracción, hasta que te derrumbas blanda sobre la camilla, el pecho subiendo y bajando rápido, sudada, destruida.
Silencio pesado. Solo se oye el ruidito