Abres la boca, pero antes de que puedas responder, el Dr. Rafael parpadea despacio, como si se hubiera dado cuenta de hasta dónde había cruzado la línea. Saca los dedos lentamente, con ese sonido húmedo y obsceno que resuena en la sala silenciosa, y suelta un suspiro corto.
— Perdón —dice él, voz baja y sincera, quitándose los guantes con cuidado—. Fui demasiado invasivo. Eso no es apropiado. Viniste aquí para un examen de rutina y yo terminé… haciendo preguntas que van más allá de lo necesario