Cuatro días después, el mensaje de él todavía quema en tu celular. No le has respondido todavía. No sabes qué decir. Pero tu cuerpo sí recuerda. Cada vez que te tocas por las noches, es él quien aparece en tu cabeza. Nunca fue así con el Dr. Alberto, el viejo ginecólogo de siempre, seco y técnico.
Con él salías de la consulta aliviada y lista para olvidar.
Con el Dr. Rafael… saliste mojada, latiendo, obsesionada.
El viernes por la noche decides salir. Necesitas airear la cabeza. Sofía te invitó