El vuelo de Diana llegaba a las dos y media de la tarde.
Elena salió de casa con una hora y media de anticipación.
Llevaba un audífono Bluetooth y, con una mano en el volante, repasaba con una clienta los detalles de su pedido.
Normalmente no tenía que encargarse de eso personalmente, pero Ana le había dicho que la señora había pedido ser atendida exclusivamente por ella.
Después de lo ocurrido en Instagram, la clienta admiraba el valor con que Elena había defendido su inocencia, aun a riesgo d