El río estaba tranquilo.
De vez en cuando, pasaba algún carro por la avenida detrás de Natalia.
El viento le movía el cabello.
Por Elena, Julián había renunciado incluso al nombre de Alejandro.
Un momento antes, ella había notado la inquietud en su voz.
No temía por sí mismo ni porque Brayan regresara a disputarle Grupo Altamira.
Temía que descubriera a Elena y le hiciera daño.
Parecía que, desde el principio, Elena era lo único que le importaba.
El cigarro seguía encendido entre sus dedos.
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