—¿Y qué tal salió la repartición de bienes? ¿Hubo algún problema?
Por fin había llegado al punto que más le interesaba.
Elena respondió:
—Fue un reparto bastante justo y razonable. ¿Qué objeción iba a poner?
Adrián podía ser frío y despiadado, pero, al menos en cuestiones de dinero, nunca la había dejado desamparada.
—¿Y qué hay de lo otro?
Diana no hacía el menor esfuerzo por ocultar sus ganas de chismear.
Elena respondió con resignación:
—No empieces a inventar cosas. Julián solo es mi hermano