Media hora después, comenzó el concurso.
Los participantes fueron subiendo al escenario uno tras otro según el orden del sorteo.
Hubo propuestas neo-tradicionales, reinterpretaciones de prendas clásicas y reconstrucciones puristas, con una enorme variedad de estilos y un nivel bastante desigual.
En la mesa del jurado, el maestro Carlos fruncía y relajaba el ceño alternativamente, anotando de vez en cuando algunas observaciones en su hoja de evaluación.
Cuando llegó el turno de Karen, un murmullo