Capítulo 25
El silencio en la oficina se volvió tan frío que parecía calar hasta los huesos.

¿Había fallecido?

Adrián se quedó paralizado.

Fijó sus ojos oscuros en Julio, que permanecía junto a la puerta, mientras una presión insoportable le oprimía el pecho y apenas le permitía respirar.

—¿No me habían dicho que su estado era estable?

Julio no sabía cómo responder.

—Tal vez... el médico se refería a que su condición se había mantenido sin cambios y por eso dijeron que estaba estable.

¿Pero qué clase de exp
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