Capítulo 30: Quédate.
Habían transcurrido dos semanas más, los días se volvían pesados, aunque no de una manera tan negativa, lo único "malo" que ocurría, era que ambos se comportaban de manera particular el uno con el otro, no querían estrechar en absoluto sus relaciones, pero de alguna forma, sentían que era algo imposible, las mismas circunstancias los orillaban a hacerlo. A Maximiliano no le gustaba admitir que le había empezado a gustar la sensación del cuerpo de la mujer frotándose con el suyo, no se lo admití