No supe cómo reaccionar, así que puse el celular en “no molestar” mientras hacía lo posible por mantener mi cara de póker, lo cuál fue un rotundo fiasco ya que pocos minutos después Leo decidió llamar a su novia.
— ¡Hola, Amor!
Respondío Sofía.
Hubo unos segundos de silencio del otro lado de la línea y luego me pasó su teléfono con una expresión que era todo excepto alegre.
— ¿Qué pasó? ¿Cómo sabías que…?
Respondí sin necesidad de preguntar quién era.
— Todo el mundo y su mamá sabe que estás