18.
— ¡Levántate!
Me agarra por el cabello. No grito, solo dejo que él me arrastre. Sé que le gusta esto, sé que le gusta mostrarles a sus nuevos guerreros como él puede tratar a sus posesiones. Cuando suelta mi cabello es porque estoy en frente de ellos, mantengo mi cabeza agachada. Sé que me están viendo, puedo sentir sus ojos en mis senos. Hace frío. Tengo días sin ropa.
—Es un desastre que siempre me mete en problemas— él se ríe— pero un desastre muy bueno para mirar y sin tan solo pudieran t