Mundo de ficçãoIniciar sessãoFrancine salió del café a toda prisa, el taconeo de sus zapatos resonando contra el suelo de piedra de la acera.
La rabia aún le palpitaba en el pecho, como si cada palabra de Natan hubiera dejado una marca al rojo vivo.
El aire parecía más denso, y necesitaba alejarse de allí antes de que la explosión dentro de ella terminar







