La víspera de Navidad en Nueva York parecía sacada de una película.
Las calles estaban más iluminadas de lo normal, las vitrinas competían con decoraciones exageradas y el frío cortaba el rostro de quien se aventuraba sin una buena bufanda.
Malu caminaba al lado de Francine con las manos metidas en los bolsillos del abrigo, la bufanda bien ajustada al cuello, intentando absorber todo de una vez.
Aun así, había algo distinto en el aire.
Una expectativa silenciosa, casi infantil, como si toda la c