Después de unos segundos de silencio, segundos que parecieron demasiado largos para alguien que aún sentía el impacto de la casi caída, Cassio levantó a Malu con cuidado, como si estuviera hecha de algo demasiado frágil para apresurarse.
Ella parpadeó varias veces, intentando reorganizar los pensamientos, el frío, la sorpresa… él.
Lo único que logró decir fue:
—Gracias.
La voz salió baja, casi ahogada por la bufanda.
Cassio solo asintió con la cabeza, sin sonreír, sin ironía, sin prisa. Siguió