Cassio miró el reloj, el sol reflejándose un instante en el borde metálico.
—¿Vamos? —dijo con voz tranquila, pero firme.
Malu alzó el rostro, sorprendida.
—¿Ya?
—Ya. —volvió a mirar la hora—. De hecho, ya pasamos bastante los veinte minutos que tú misma pusiste.
Malu soltó una risa ligera.
—Este lugar es tan bonito que ni sentí el tiempo pasar.
Cassio sonrió de lado… esa sonrisa que siempre parecía saber más de lo que decía.
—Yo creo que fue mi compañía… pero todavía es pronto para que lo admi