El coche avanzaba por las calles de París en silencio. Un silencio que no era cómodo, pero tampoco hostil.
Solo… lleno de cosas no dichas.
Malu mantenía las gafas de sol como una armadura y el abrigo cerrado hasta el cuello, aunque no hacía frío.
Era más protección emocional que térmica.
Cassio conducía sin decir una palabra, concentrado en la carretera como si la vida dependiera de la constancia del acelerador.
El sol aparecía y desaparecía entre las nubes, creando destellos dorados en las fac