Unos días después, Dorian estaba sumergido en informes cuando recibió el aviso de su secretaria:
— Señor Villeneuve, acaban de llegar para entregar la cúpula de vidrio.
No respondió de inmediato.
Simplemente se levantó, ajustó los puños de la camisa y caminó hacia la sala de reuniones principal.
El objeto ya estaba siendo colocado justo en el centro de la mesa, con la iluminación interna revelando los contornos elegantes de la máscara.
Dorian permaneció en silencio unos segundos, observando.
La