— Dorian... no. Para. No puedes estar considerando eso en serio.
— ¿Y por qué no?
— Porque no vas a encontrarla así. Vas a atraer a curiosas, interesadas, mentirosas... y la verdadera, si es inteligente, va a huir aún más.
— ¿Y si está esperando una oportunidad?
— Si estuviera esperando, ya habría aparecido.
Dorian guardó silencio. Miraba fijamente la superficie del escritorio, como si intentara encajar un rompecabezas invisible.
Cássio se inclinó hacia adelante.
— Escucha… tú mismo dijiste que