Francine despertó con el celular vibrando sobre la mesita de noche.
El sol apenas había atravesado las cortinas cuando abrió los ojos hinchados y tomó el teléfono.
Una notificación de Lohan.
“Buenos días, estrellita de mi sábado ✨ ¿Ya pensaste en convertir esto en rutina?”
Francine sonrió sola, rodando sobre la cama.
—Ni me conoce bien y ya quiere ponerme en la pasarela todos los días… —murmuró, mientras escribía la respuesta.
“Buenos días, fotógrafo. Vamos con calma, todavía soy solo la camare