Mundo ficciónIniciar sesiónFrancine despertó con un peso en el pecho. La pantalla del celular brillaba en rojo: saldo casi agotado.
Suspiró hondo, empujó las sábanas y se quedó mirando el techo de la habitación del hotel, como si pudiera ofrecerle una solución milagrosa.
Nada.
—Primero el desayuno, el dr







