Capítulo 73. Keziah
La luz de la luna que se filtraba por las persianas parecía congelarse ante el tono de voz de Amara. Ya no había fragilidad en ella; la debilidad del postoperatorio había sido reemplazada por una lucidez afilada y peligrosa. Sus dedos se clavaron en la sábana, buscando un anclaje mientras su mirada taladraba la figura de Aslan, que seguía allí, atrapado en su propia confesión.
—Dime la verdad, Aslan —soltó ella, y cada palabra era un golpe seco—. Mírame y dímelo. ¿Por qué me lo has ocultado tod