Capítulo 68. Cinco minutos
El aire en la esclusa de la Unidad de Cuidados Intensivos no solo estaba frío; se sentía denso, saturado de un aroma a ozono y antiséptico que parecía grabarse en las mucosas de Aslan como una advertencia. Mientras el sensor de la pared dispensaba el gel sobre sus manos, él observó sus palmas con una extrañeza punzante. Eran las manos de un hombre que dictaba el rumbo de mercados enteros, pero que en ese momento se sentían inútiles, vacías de cualquier poder real frente a la fragilidad de la vi