Capítulo 30. Bajo la Protección del CEO
El sol de la mañana golpeaba las cristaleras de la Gran Sala de la Villa Victoria, pero dentro, el ambiente era gélido. Victoria Burke caminaba de un lado a otro, haciendo que el taconeo de sus zapatos de diseñador resonara contra el mármol como una ametralladora. Aslan estaba de pie junto al bar de roble, vertiéndose un café negro, de espaldas a su madre, con una calma que resultaba insultante.
—¡Es el colmo de la desfachatez, Aslan! —estalló Victoria, deteniéndose en seco y golpeando la mesa