Capítulo 89. Piel contra piel
El silencio de la sala médica de Keziah ya no era gélido; estaba saturado de un magnetismo denso, pesado, que vibraba con cada respiración entrecortada de los dos amantes. Aslan, a pesar de la herida en su hombro que latía con un recordatorio sordo de su mortalidad, nunca se había sentido tan omnipotente. Tenía a Amara sobre él, una visión de fertilidad y fuego, un milagro de piel canela que desafiaba la oscuridad de su mundo.
La pequeña gota de leche que él había saboreado era más que un fluid