Capítulo 21. Sangre Bendita, Sangre Oculta
Elias no retiró la mano del pecho de su hermano hasta que el coche de Marco Valenti se perdió en el tráfico de la calle principal. El silencio de Aslan era más ruidoso que cualquier grito; era una vibración gélida que parecía enfriar el aire a su alrededor.
—Vaya, hermano... —soltó Elias, rompiendo finalmente la tensión con un suspiro cargado de incredulidad—. ¿Qué demonios fue eso? ¿Desde cuándo el gran Aslan Burke da lecciones de nutrición en plena calle?
Aslan no respondió de inmediato. Sus