Capítulo 22. Rastro borrado
La mañana siguiente al encuentro en el río trajo consigo una lucidez amarga. Amara se despertó con una idea fija que no la había dejado en toda la noche: el donante.
Entre las entregas del proyecto de Salónica y las constantes interrupciones de Aslan Burke, había postergado la búsqueda de la identidad del hombre que le permitiría completar su historia. Era una tarea que tenía pendiente y de la cual estaba dolorosamente consciente.
Ya no podía esperar más. Necesitaba que él le diera el nombre y