El nombre de Amara Leoni no había dejado de resonar en los pasillos de Burke Global, tras confirmarse lo que muchos consideraban un suicidio financiero: Aslan Burke había firmado el contrato de licitación para el Puerto de Salónica con la firma de Amara.
La cena en la residencia de Victoria Burke era un ejercicio de tensión contenida. El comedor, iluminado por una lámpara de cristal que parecía colgar como una amenaza, estaba servido para tres. Isabella Petrakis, con un vestido color negro que