Capítulo 16. Garras en el Arrecife
El silencio que siguió a la intervención de Dimitrius Angelopoulos fue más pesado que el plomo. Los arquitectos del consorcio Kuroshio-Ando recogían sus tablets en un mutismo absoluto, humillados por la disección quirúrgica que el socio griego había hecho de su propuesta. Dimitrius no solo había encontrado una falla en los cálculos sísmicos; había expuesto que el diseño japonés era una copia estética de un puerto en Yokohama, carente de la identidad que Salónica exigía.
—Salónica es una ciudad