Punto de vista de Sienna
Aidan había cambiado su actitud de repente, esa tarde estábamos en el despacho. Él llevaba más de una hora revisando unos documentos frente a la computadora, tenía la misma fría expresión que cuando empezamos con el matrimonio falso, me acerqué por detrás y le puse las manos sobre los hombros, intentando darle un masaje.
Para mi sorpresa, Aidan se puso rígido al instante y se apartó, levantándose de la silla con la excusa de buscar una carpeta en el librero.
Me quedé si