Punto de vista de Aidan
No soportaba a Tasha, cada vez que sonreía o me tocaba el brazo me daban ganas de quitarla de un empujón. A mis padres tampoco los aguantaba mucho, mi relación con ellos nunca había sido buena, pero ver la cara de Sienna cada vez que Tasha se acercaba a mí valía la pena.
—Quédense esta noche —les dije después de la cena— es tarde para volver.
Mi madre sonrió como si le hubiera regalado un collar de diamantes, mi padre asintió satisfecho, jamás los había invitado a quedar