Punto de vista de Sienna
Al otro día muy temprano, bajé para preparar el desayuno para Leo, después subí par despertarlo, ya era tarde.
—Leo, mi amor, arriba —dije —es tarde, ya está listo tu desayuno.
No hubo respuesta, caminé hacia la cama.
—¿Leo? —Hice a un lado las sábanas que cubrían hasta su rostro.
El corazón se me detuvo.
La almohada y la mitad del colchón estaban empapados de vómito oscuro.
—¡Dios mío! ¡Leo! —le agarré la carita— ¡Mi amor, mírame! ¡Leo, despierta!
Apenas levantó los p