Punto de vista de Aidan
El dolor de la incisión me ardía en el abdomen como si tuviera brasas encendidas bajo la piel. Estaba recostado en la cama, debido al dolor, me habían conectado de nuevo a un monitor de signos vitales y a una vía de analgésicos.
El sonido de unas voces alteradas al otro lado de la puerta me sacó de mis pensamientos.
—¡No me importa lo que te haya dicho! —era la voz de Maya— ¡Déjanos pasar! ¡Tenemos que hablar con él!
—Señorita, le repito que el señor Volkov no recibe vi