Punto de Vista de Sienna
Estaba en la sala sirviendo té a mi madre y a Maya, cuando de pronto escuchamos un fuerte golpe y la puerta se abrió de repente, cuatro hombres armados entraron, tenían los rostros cubiertos por pasamontañas, al verlo sentí que el corazón se me subía a la garganta.
—¡Son ellas! —gritó el líder, señalándonos a mi madre y a mí con el cañón de su arma— ¡Agarrenlas y maten a la otra si estorba!
—¡Mamá, Maya, corran al comedor! ¡Ahora! —grité.
Mi madre gritó, al levantarse d