88• Un excelente papá.
Richard seguía esperando una respuesta. Su mirada fija en Lana, como si pudiera obligarla a hablar solo con la fuerza de sus ojos. El silencio en la cocina era tan pesado, que incluso el zumbido del refrigerador parecía detenerse. La respiración de Lana se volvió irregular, casi entrecortada, y cuando vi que no iba a decirle nada, él giró la vista hacia mí.
Y no fue una mirada cualquiera. Fue una orden silenciosa.
—Si no me lo dirá ella, dímelo tú. ¿Quién fue? —preguntó.
Mi garganta se cerró. S