Nuestros ojos se encontraron, y de pronto todo lo demás dejó de importar. No era solo un cruce de miradas cualquiera; había algo que me dejó atrapada ahí, como si mis pensamientos se congelaran. Sentí que el aire se volvía más pesado, y no supe qué hacer con ese silencio que se alargaba demasiado.
Se acercó sin prisa, pero cada movimiento suyo parecía llenar toda la habitación. No podía evitar notar lo diferente que era en persona: nada del frío, calculador y distante que veía en televisión. Au