Narrado por Mia Blackwood
El crepitar de la madera en la chimenea era el único sonido que llenaba el espacio entre nosotros, pero en mi cabeza, el ruido del mundo por fin se había apagado. Estábamos en una cabaña perdida, lejos de las expectativas de Dominic, de los juicios de Spencer y del fantasma de las pastillas que solían ser mi único escape.
Cuando Liam me depositó sobre la cama, la luz de la luna bañó la habitación, convirtiendo su piel en bronce y la mía en mármol. Lo observé despojarse