Narrado por Liam Donovan
La mansión estaba sumida en un silencio sepulcral, roto solo por el sonido de la lluvia golpeando los cristales. Mia estaba sumergida en una fiebre alta, resultado de su carrera desesperada bajo la tormenta. Sus mejillas estaban encendidas y su respiración era irregular, pero lo que más me preocupaba no era el resfriado, sino los espasmos que sacudían su cuerpo mientras dormía.
Le puse un paño húmedo en la frente, cuidándola con una devoción que no necesitaba palabras.