Narrado por Mia Blackwood
Me desperté con la sensación del sol filtrándose suavemente por las vigas de madera, pero lo que realmente me devolvió a la realidad no fue la luz, sino el calor constante a mi lado. El peso de un brazo firme rodeando mi cintura y la respiración pausada contra mi nuca me recordaron que lo de anoche no fue un sueño febril causado por los analgésicos.
Liam se movió, despertando lentamente. Sentí cómo sus músculos se tensaban antes de relajarse al notar que yo seguía ahí.