POV: DAMIÁN
Islandia no era una isla; era un búnker de basalto y hielo flotando en un mar de estática. A medida que el Leviatán se acercaba a los fiordos del noroeste, la aurora boreal empezó a comportarse de forma errática. No eran cortinas de luz verde y violeta naturales; eran pulsos geométricos, fractales de luz neón que vibraban al ritmo de una frecuencia que hacía que mis dientes dolieran.
—Es el Velo de Fenris —dijo Vektor, ajustando los filtros ópticos de sus ojos de titanio—. Está satu