POV: DAMIÁN
Me ajusté el cuello de mi chaqueta de lona mientras sostenía el timón. El mar estaba embravecido, y cada golpe contra el casco nos recordaba que estábamos en el borde del mundo. A mi lado, Zahara estaba sentada en la cubierta, con los ojos cerrados. Su rostro estaba pálido debido al viento helado.
—Zahara, deberías ir abajo con tu hermana —grité sobre el rugido del viento y las olas—. El frío aquí es demasiado para ti.
—No puedo, papá —respondió ella, abriendo los ojos. Ya no tenían