POV: ELENA
El Leviatán navegaba por el Mar de Noruega, abriéndose paso entre bloques de hielo que crujían contra el casco como huesos rompiéndose. El ambiente en el barco era fúnebre. Damián había regresado de Islandia, pero algo en él se sentía... distante. Estaba físicamente allí, limpiando sus armas en el puente, pero su mirada evitaba la mía con una frecuencia que me erizaba la piel.
—¿Damián? —me acerqué a él, poniendo una mano en su hombro.
Él se tensó ligeramente antes de relajarse. —Sol