26 – Porque tú eres mía.
Darío.
Aún no podía creerme que hubiese pasado la noche más mágica de mi vida con esa chica. No podía parar de mirarla y hacía ya largo tiempo que había amanecido. Debería estar pensando en prepararme para ir a trabajar, tenía obligaciones, pero no podía hacer más que verla a mi lado, sin querer estar en ningún otro lugar que no fuese ese.
Tenía miedo, estaba aterrado de que despertase y reculase sobre sus pasos. Sabía que aún estaba confundida y que tenía sentimientos por otro tío. Eso sólo me