Mundo ficciónIniciar sesiónMaría.
Santiago era demasiado cabezota. Cuando se le metía algo entre ceja y ceja no había quién le hiciese cambiar de idea. Le acompañé al hotel a recoger la maleta, lució distante y parecía haber un gran abismo entre ambos. Evitaba el contacto físico y se mantuvo callado todo el trayecto hasta el aeropuerto.
–Dime que volveremos a vernos – supliqu







