«Las sombras también dejan marcas en la piel que nadie ve».
La mañana en Caracas parecía una pintura inofensiva: cielo sin manchas, brisa tibia, y un tímido canto de guacamayas en el horizonte. Julia había salido temprano del apartamento donde se estaba quedando en Venezuela, tierra escogida para romper el hielo del proyecto. Estaba super emocionada por todo lo que vivía en ese instante- y a la vez, con la sensación hueca que había dejado el silencio de Pablo. No mensajes. No llamadas. Ni siqui