—Me alegro que expreses por fin lo que piensas, pero como le he dicho a mis consejeros, me importa muy poco tu opinión, pienso desposar a Ginebra y si no te gusta mi decisión, puedes retarme para tomar el trono o irte de mí reino, ambas opciones son viables.
Antes de convertirse en mi amante, Daimaris me había retado a un combate singular por el puesto de Alfa, le ha quedado una cicatriz muy hermosa en toda la espalda, que al día de hoy se sigue viendo bastante fresca. Ella resopla con fuerza y