Cuando por fin llegamos al lugar en donde se llevará acabo el festival, ya es medio día, me duele el estómago por el hambre y todo el cuerpo por estar mucho tiempo sentada en el lomo del caballo, pero veo que el resto están tranquilos y relajados, completamente serenos; parece ser que soy la única que tiene hambre. Para no incordiar o incomodar al resto, decido quedarme callada y aguantarme.
El organizador se acerca al rey y a la señorita Daimaris, preguntándoles sobre cómo quieren organizar el