Capítulo 122
Mis ojos no pueden apartarse de tal bestia tan majestuosa. Es una visión que trasciende lo terrenal, un ser imponente y etéreo que parece estar hecho de la misma esencia de la noche. Su pelaje, de un negro profundo e intenso, brilla con reflejos plateados a la luz de la luna, y sus ojos, dos orbes dorados y penetrantes, irradian una sabiduría ancestral. No es solo su belleza lo que me cautiva, sino la tranquilidad que emana de él. Es un espíritu que desborda tranquilidad y serenidad, una sensaci