Mi estupor es tan profundo que siento que todo a mi alrededor ha desaparecido, que estoy solo en un mundo vacío y silencioso. Pero entonces, los gritos de guerra de los humanos rompen el silencio, y mi atención se vuelve hacia ellos. Siguen decididos a seguir con esta guerra, a pesar de que saben que no tienen ninguna posibilidad de ganar. La determinación en sus voces es admirable, pero también es inútil.
Un rugido salvaje se cuela por mi garganta, y sin dudarlo me lanzo hacia el soldado que e